Cifras con fuente o sin cifras
Abre casi cualquier portafolio de diseño web y encontrarás lo mismo: “+35 % de conversión”, “+120 solicitudes al mes”, “99,9 % de disponibilidad”. Casi nunca dicen contra qué se compara, en qué periodo ni con qué herramienta se midió. En el mío no vas a encontrar cifras así, y quiero explicar por qué.
Una cifra sin fuente no dice nada
Las conversiones de un sitio dependen del tráfico, de la temporada, de las campañas, de los precios y de mil cosas más. Un rediseño es uno de esos factores, no el único. Si una cifra no dice cuál era el punto de partida, qué periodo compara y de dónde sale, no hay forma de saber qué parte del cambio tuvo que ver con el sitio.
Además, quien la lee no puede comprobarla. Un cliente con experiencia lo sabe, y cuando ve un número redondo sin fuente no solo desconfía del número: desconfía del resto de la página.
Qué hay en mis casos de estudio
Cada caso cuenta tres cosas: qué me pidieron, qué decisiones tomé y qué tiene hoy el sitio. Todo se puede comprobar entrando al sitio publicado. Que el catálogo de Floors For Everyone se ordena por colecciones, que las noticias del IEP José Félix Ribas se filtran por categoría o qué campos pide el formulario de Drakkar no hay que creérmelo: se ve.
Es menos llamativo que un porcentaje, pero es verdad, y deja que cada cliente juzgue el trabajo por lo que es. Puedes verlo en los proyectos.
Cuándo vuelve una cifra
Una cifra entra en un caso cuando trae su fuente: datos de Google Analytics o de Search Console con dos periodos comparables, datos de campo de velocidad de Chrome, o una medición que el propio cliente hizo y acepta publicar. Y entonces va completa, con lo que mide, el periodo y la herramienta. Por ejemplo: solicitudes de presupuesto al mes, de enero a marzo, frente a los mismos meses del año anterior, según Google Analytics.
La única cifra de la portada
Hay un número en la portada de este sitio: cuánto tardó la página en mostrarse en tu navegador.

No es un dato que yo haya escrito. Lo mide tu propio navegador durante tu visita, con el momento en que se pintó el elemento más grande de la página (lo que Google llama LCP), y cambia según tu conexión y tu dispositivo. Nadie puede inventarlo, porque es tuyo. Ese es el estándar que quiero para cualquier cifra que publique.
Si vas a rediseñar tu web
Pide tres cosas a quien la haga, sea yo o cualquier otra persona:
- Que se guarde el punto de partida antes de tocar nada: acceso a la analítica actual y una medición de velocidad.
- Que se acuerde qué se va a medir: solicitudes, llamadas, ventas o lo que de verdad importe a tu negocio.
- Que cualquier resultado que se publique diga de dónde sale.
Así, cuando el nuevo sitio funcione, habrá una cifra que se pueda defender.