Cómo nació la marca Drakkar
Durante años trabajé solo, y llega un punto en que hacerlo todo te desgasta y te frena. Drakkar, la agencia que dirijo, nació de esa conclusión: para llegar lejos tenía que delegar. Busqué colaboradores con buenas habilidades justo en las áreas donde a mí más me cuesta, para dedicarme a lo que mejor sé hacer, que es desarrollar productos.
Un nombre que viene del mar
Los drakkar eran los barcos de los vikingos. Para su época rompieron esquemas: les permitieron recorrer distancias mayores y llegar a lugares donde nadie había llegado, y con eso progresaron. Es lo que quiero para los clientes de la agencia.
La idea del nombre fue de mi madre. Me quedé con ella porque me identifico con parte de ese espíritu: la determinación, la perseverancia y las ganas de ir a por más.
Del barco de frente a las velas al viento
El primer logo era un barco visto de frente: tres velas como barras verticales y el casco debajo. Se entendía enseguida, y ese era el problema. Resultaba demasiado obvio y demasiado rígido para una agencia que quiere moverse rápido.

El logo actual se queda con las velas y las pone en movimiento: dos velas curvas, hinchadas por el viento, que empujan el barco hacia delante. El logotipo pasó a cursiva por la misma razón. Para presentar el cambio hice una animación en la que el barco antiguo se hunde en una tormenta y del agua sale la marca nueva.
Azul para el mar, amarillo para la chispa
Por el camino descarté colores, como el verde, que no le aportaban nada a la idea. Me quedé con dos. El azul es el mar que hay que cruzar, y hoy ese mar es el medio digital. El amarillo es la chispa que guía, y esa chispa es cada persona que trabaja en Drakkar.
Astro en casa antes que en los clientes
La primera versión del sitio era blanca, con el logo de frente y un titular en mayúsculas que presentaba a la agencia como “una tripulación de guerreros digitales”.

Para la actual quise experimentar con Astro y construir algo a medida, más ajustado a lo que somos. El sitio propio es el lugar donde la agencia puede ser más técnica y probar una tecnología antes de llevarla a los proyectos de clientes. Astro no será la última.
Ser tu propio cliente es más difícil
Soy exigente y perfeccionista, y en este proyecto no había nadie al otro lado de la mesa. Yo proponía y yo mismo me daba el feedback. Con un cliente, la conversación hace que todo avance más rápido; aquí cada decisión volvía a mí, y consolidar las ideas en una marca me costó más que en cualquier encargo.
Hacia dónde va
Drakkar busca clientes que quieran crecer y salir a mercados internacionales. Ahora estoy rediseñando el sitio otra vez, más moderno y más cerca del movimiento que ya tiene la marca. Cuando esté publicado, lo contaré aquí. Mientras tanto, el caso de estudio de Drakkar resume cómo está hecho el sitio actual.